España prohíbe a sus arrastreros faenar en ecosistemas de las Malvinas

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El número varía según la época del año, pero alrededor de una veintena de arrastreros de Vigo faenan en el caladero del Atlántico Suroccidental, el de las Malvinas, el Gibraltar argentino, pues se trata de un territorio británico cuya soberanía reivindica Argentina. En esa zona, precisamente por el conflicto político que allí impera, no existe ninguna organización regional de pesca (ORP) que regule la actividad extractiva en el caladero, a pesar de que en él existen ecosistemas marinos vulnerables (EMV). Allí no se aplican pues las recomendaciones lanzadas por primera vez hace diez años por las Naciones Unidas para proteger esos hábitats en aguas profundas. Pero España sí lo ha hecho y ha cerrado unilateralmente a la pesca de sus buques (en ese caso, los arrastreros de Vigo) las zonas ecológicamente sensibles de las Malvinas.

El presidente de la patronal Cepesca, Javier Garat, contó esta iniciativa impulsada por el Gobierno español hace unos días en Nueva York, donde se celebró un taller para valorar si las medidas adoptadas por la ONU hace diez años habían dado resultado o no. Garat considera que sí y que incluso el resto de países deberían tomar ejemplo de España para implantar medidas proteccionistas allí no existe ORP que las aplique. El presidente de Cepesca, que acudió a Nueva York como responsable de la Coalición Internacional de Asociaciones Pesqueras (ICFA), lanzó un llamamiento para que Corea, China y Taiwán obliguen a sus flotas, que también trabajan en Malvinas, a restringir la pesca de fondo en los EMV y no compitan de forma desleal con los barcos gallegos. «Corea dijo que iba a tomar medidas, pero los demás, ni mu», resume Garat.

El representante de los armadores españoles (y también de los europeos, pues Garat preside, además, la organización Europeche) destacó que las resoluciones de la ONU para preservar los EMV han dado resultado y que «los ecosistemas marinos están protegidos gracias en gran parte al esfuerzo del sector pesquero».

Contra la demonización del arrastre que están promulgando las organizaciones ecologistas, Garat recordó que la pesca de fondo solo se practica en el 1 % de todas las zonas pesqueras de alta mar, donde se capturan 144.000 toneladas de capturas, con las que se preparan 230 millones de comidas. «No practicamos una simple actividad extractiva, es que damos de comer a los seres humanos», destacó el presidente de los armadores.

La «gran guerra»

Aunque en las Naciones Unidas no se va a debatir la prohibición del arrastre a más de 800 metros de profundidad, según Garat, el sector teme que la iniciativa europea para sacar adelante esa medida -«cometiendo una gran torpeza presionados por los ecologistas»- sea solo un primer capítulo de una «gran guerra», como la califica el presidente de los armadores, contra el arrastre por parte de los ecologistas.

«Claro que van a intentar que la prohibición se extienda a todas las aguas, no solo a las europeas, porque siempre quieren más, pero el camino no es la prohibición sino la implantación de medidas de protección, como hace España», zanjó Javier Garat.

El comité asesor de Arvi reclama rigor científico en el estudio de los espacios sensibles

La cooperativa de armadores de Vigo, Arvi, creó en junio pasado un comité asesor científico técnico, integrado por los expertos Álvaro Fernández, Alberto González-Garcés y Enrique de Cárdenas, y este acaba de emitir su primer informe. Es sobre la gestión de las pesquerías en aguas internacionales en fondos profundos y la conservación de la biodiversidad, precisamente el tema de discusión en el que anda inmerso el sector en las Naciones Unidas.

El comité asesor de Arvi concluye que las medidas de protección de los ecosistemas vulnerables «no deberían ser generales para todas las pesquerías de profundidad, sino que deberían tener en cuenta el mayor o menor conocimiento de los ecosistemas, su mayor o menor vulnerabilidad, y la eficacia de las posibles medidas mitigadoras de los efectos adversos que pudieran aplicarse».

En este sentido, los expertos de Arvi alaban el trabajo desarrollado por España para mapear todos los caladeros en los que trabaja su flota en aras de adoptar medidas como las aplicadas en Malvinas. «Nuestro país puede hablar en los distintos foros desde la autoridad moral de haber sido el primero (si no el único) que ha actuado de una manera autónoma tan contundente» en ese caladero, destaca el informe.

El comité asesor de la cooperativa de armadores también se muestra totalmente contrario a la prohibición del arrastre a más de 800 metros de profundidad «porque no hay evidencias científicas suficientes que demuestren que ese límite es el correcto». Y concluye que «cada ecosistema debe ser estudiado de forma independiente con datos científicos rigurosos y firmes».

 

Fuente: La Voz de Galicia