Las fluctuaciones en las poblaciones de peces forrajeros son comunes, revela un estudio

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EEUU- Un nuevo estudio muestra en detalle que los stocks de peces forrajeros han experimentado ciclos de apogeo y declinación durante siglos, y que al menos tres especies que habitan frente a la costa oeste de Estados Unidos pasaron repetidamente por pronunciados aumentos de su población, seguidos por declinaciones, mucho antes de que comenzara su pesca comercial.

En California, la sardina del Pacífico, la anchoa del Norte y la merluza del Pacífico estuvieron en estado de colapso durante entre el 29 y 40 % de los 500 años transcurridos desde el año 1000 al 1500 AC, de acuerdo con un trabajo de investigación publicado en la revista Geophysical Research Letters.

Utilizando escamas de pescado depositadas durante un largo periodo de tiempo en ambientes sedimentarios de alta mar con niveles bajos de oxígeno, frente al sur de California, los autores del estudio (de la División Pesca de NOAA y la Universidad de Michigan) describen esos colapsos como “una propiedad intrínseca de algunas poblaciones de peces forrajeros que se debe esperar, simplemente del mismo modo que se esperan las sequías en un clima árido”.

La investigación señala que los colapsos de los peces de forraje pueden repercutir a lo largo de toda la cadena alimentaria marina, y causar una limitación de las presas para depredadores como los leones marinos y las aves marinas.

Los científicos rastrearon la abundancia histórica de la sardina, la anchoa y la merluza analizando depósitos de escamas de estos peces que datan de los años 1000 a 1500 AC, recogidas del suelo del canal de Santa Bárbara. Si bien estudios anteriores habían demostrado que los peces forrajeros experimentaron colapsos antes de ser explotados comercialmente, los nuevos métodos de investigación utilizados, desarrollados por climatólogos, examinan con mucho detalle la frecuencia y la duración de esas fluctuaciones.

Lo que los investigadores describen como colapso es la caída del stock por debajo de 10 % del pico promedio de las poblaciones de peces, estimada a partir de registros fósiles. La anchoa tardó un promedio de ocho años para recuperarse de un colapso, mientras que la sardina y la merluza tardaron un promedio de 22 años.

Los registros también indican que las sardinas y anchoas fluctuaron de forma sincronizada durante el período de 500 años estudiado. Los colapsos combinados podrían agravar el impacto sobre los depredadores y las pesquerías, según los científicos. Este hallazgo contradice dos sugerencias de la alternancia de los ciclos de estas dos especies.

Los investigadores señalan que en algunos momentos, las sardinas y las anchoas fueron muy explotadas en el sur de California en términos de volumen. La merluza del Pacífico desova frente a California, pero se capturan grandes volúmenes en el noroeste del Pacífico y Canadá.

El estudio concluye que estos peces forrajeros son apropiados para tasas variables de pesca dirigida a estas especies en tiempos de abundancia, “al tiempo que reconoce que la baja persistencia de las poblaciones explotables es de una a dos décadas, y que el pasaje de una especie objetivo a otra se convertirá en una necesidad”.

En promedio, los colapsos duran “un tiempo demasiado largo como para que la industria simplemente pueda esperar a que el pez forrajero retorne”, destaca el informe.

Los autores recomiendan un “umbral de reemplazo bien diseñado” y tasas de captura ajustables para ayudar a proteger a las especies forrajeras, las pesquerías y los depredadores no humanos en el largo plazo. No obstante, aclaran que los “umbrales de reserva sólo protegen los stocks de semillas para que se recuperen, y no pueden prevenir la ocurrencia de colapsos”.

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