Los bangladesíes consumen más pescados, pero menos nutritivos

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Un nuevo estudio revela que si bien la ingesta de pescado ha aumentado en un 30 % en el país, los consumidores de Bangladesh están recibiendo una cantidad menor de nutrientes importantes de los productos pesqueros.

Según los científicos que realizaron el estudio, este hecho está relacionado con el valor nutricional de las diferentes especies de peces, que varía mucho. Las especies locales de las pesquerías de captura suelen ser mucho más nutritivas que las especies que se cultivan. Pero una combinación de sobrepesca, contaminación y daños ambientales ha llevado a pérdidas significativas tanto en la biomasa como en la biodiversidad disponible, informó EconoTimes.

Al mismo tiempo, al igual que en todo el mundo, la acuicultura se está expandiendo rápidamente en Bangladesh. Desde que esta actividad comenzó a desarrollarse en el país, en los años ochenta, el sector ha crecido a ritmo acelerado, convirtiendo a Bangladesh en el sexto mayor productor mundial de productos acuícolas.

El crecimiento de este sector ha compensado más que nada la disminución de la cantidad de pescado proveniente de la pesca de captura, lo que se evidencia en los grandes aumentos del consumo de productos pesqueros registrado a lo largo del tiempo.

Por un lado, las pesquerías de captura en el país están dominadas por casi 300 especies de “pequeños peces nativos”, que a menudo se consumen enteros y son ricos en micronutrientes importantes como el hierro, el zinc, el calcio y la vitamina A, y proteínas de calidad.

La acuicultura, por otra parte, está dominada por un puñado de grandes especies de peces, tanto nativos como exóticos. Sólo la carne de los peces grandes se suele comer, y esta es una fuente rica de proteínas de alta calidad, pero en general con menor contenido de micronutrientes.

A medida que las dietas se han ido desplazando hacia más peces cultivados, la ingesta de nutrientes del pescado ha disminuido, y esto tiene serias implicaciones para un país que sufre desnutrición generalizada.

De hecho, Bangladesh tiene uno de los peores índices de desnutrición en el mundo. Más de uno de cada tres niños menores de cinco años tiene retraso en el crecimiento, los que es un indicador de desnutrición crónica, y millones de personas tienen deficiencia de micronutrientes.

Se estima que esta situación le costará al país USD 1.000 millones cada año en pérdidas de productividad económica, sin tener en cuenta el costo para el sistema sanitario para el tratamiento de la malnutrición u otros costos sociales.

El pescado es un alimento rico en nutrientes que puede desempeñar un papel más importante en la solución de este desafío mundial, no sólo en Bangladesh sino en muchas regiones.

Si se quiere alcanzar la meta de desarrollo sostenible de las Naciones Unidas para acabar con la desnutrición, los objetivos de los sistemas de producción de alimentos, incluyendo la acuicultura, deberían centrarse en la nutrición, lo que implica priorizar los alimentos ricos en nutrientes.

Un ejemplo nuevo de este tipo de enfoque se aplica en Bangladesh. Se crían peces pequeños ricos en nutrientes en sistemas acuícolas junto a grandes peces, como parte de una práctica conocida como policultivo. Los peces grandes se pueden vender para obtener ingresos, y destinar los más pequeños para el consumo doméstico o, cuando hay un exceso de producción, para la venta. De esta forma, los acuicultores logran aumentar sus rendimientos totales y mejorar la calidad nutricional de sus sistemas de producción.

Un pez pequeño conocido como mola (Amblypharyngodon mola) es una fuente excepcional de vitamina A, y su inclusión en los sistemas de policultivo ha demostrado ser una estrategia rentable para aliviar la deficiencia de vitamina A. A pesar de la evidencia, este enfoque aún debe ser adoptado más ampliamente adoptado.

La investigación confirma que la simple producción de más alimentos no es el único reto global. El enfoque de los sistemas de producción de alimentos, incluida la acuicultura, debe ir más allá de la maximización de los rendimientos y considerar también la calidad nutricional. De lo contrario, el mundo continuará enfrentándose a situaciones como la de Bangladesh, donde la desnutrición sigue existiendo.

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